Autora: Ana Idam.
Fecha de publicación: 2 de Marzo 2025.
Longitud: 721 páginas.
Género: Boys love.
Sinopsis:
Narra la historia de amor a fuego lento entre Roman, un artista canalla y chulito, y Luca, un joven formal. Ambientada en Madrid y Roma, explora la tensión, atracción y desarrollo de sentimientos entre dos persoanjes cuyo destino queda marcado desde el comienzo de su adolescencia.
Review:
Pistoletazo de salida a mis reviews literarias. Como se dice en la sinopsis —que, por cierto, está sacada de Google porque no he encontrado una oficial y me niego a escribir yo una—, estamos ante una historia que se cocina muy a fuego lento.
Los recursos narrativos quedan bastante claros desde los primeros capítulos: tenemos un age gap y también el clásico tropo de “el mejor amigo de mi hermano”. Son tropos muy habituales tanto en la literatura occidental como en muchas series americanas. Sin embargo, lo que realmente me ha gustado de esta obra es el desarrollo de los personajes.
Volviendo a la sinopsis, y sin intención de hacer spoilers, lo de “a fuego lento” me parece una metáfora increíblemente acertada. No estamos ante un romance inmediato, sino ante una historia de sentimientos y emociones que se va construyendo poco a poco. Todo esto se desarrolla a lo largo de 721 páginas y, dentro de la propia historia, durante más de diez años de relación entre los dos protagonistas.
Y sí, aunque el final me parece una evolución coherente para ambos personajes —que mantienen durante toda la novela una dinámica de tira y afloja bastante peculiar—, lo cierto es que esa evolución termina sintiéndose lógica dentro de su recorrido.
La construcción de los personajes me parece, sinceramente, uno de los mayores aciertos del libro. Habla muy bien de la empatía y de la capacidad de la autora para ponerse en la piel de otras personas. Retratar en una misma historia cómo se sienten dos personajes cuyas personalidades son tan completamente diferentes ya es complicado de por sí. Mantener esa coherencia emocional durante más de setecientas páginas es, directamente, un trabajo casi hercúleo. Y no solo eso: además consigue crear situaciones que nacen de esas diferencias de carácter, lo cual le da mucha fuerza a la narrativa.
Ahora bien, aunque la historia tiene todos los ingredientes de esas novelas que te enganchan y no puedes soltar, también está llena de subidas emocionales muy intensas seguidas de caídas abruptas, casi como si estuvieras en una montaña rusa. Estás en ese momento en el que piensas: “Kiss NOW”, y de repente todo se rompe y te encuentras pensando: “Te odio, Ana. Te odio. ¿Por qué has hecho esto?”.
Analizando la historia de forma un poco más fría, hay situaciones con las que personalmente no he conseguido empatizar. Hay momentos en los que los acontecimientos parecen suceder únicamente por la intensidad de los sentimientos… y también por lo que solemos llamar armadura de guion.
Esto suele ocurrir cuando se plantean conflictos extremadamente difíciles de resolver: al final, tienen que solucionarse porque la historia debe seguir avanzando. El problema es que, en algunos casos, esa resolución no termina de sentirse natural.
Voy a mencionar un spoiler muy concreto, pero es una escena que se me quedó completamente grabada. Después de un encuentro sexual entre los protagonistas y una despedida que, sinceramente, no me atrevería a calificar como agridulce —porque sería demasiado optimista—, se produce una reconciliación parcial entre ambos. Se piden disculpas… y, poco después, uno de los personajes envía accidentalmente un audio en el que se escucha que está manteniendo relaciones sexuales con otra persona.
El resultado, como podéis imaginar, es un corazón completamente destrozado.
Siendo totalmente honesto, esa escena se me clavó en el alma. Y, siendo objetivos, no sé si existe mucha gente capaz de perdonar algo así después de una despedida tan emocionalmente devastadora.
Este tipo de situaciones aparece varias veces a lo largo del libro. Son momentos muy intensos, muy dramáticos, que te mantienen enganchado y con los sentimientos a flor de piel. Pero también son conflictos muy difíciles de resolver de forma plenamente creíble.
Personalmente, creo que la armadura de guion funciona mejor en géneros como el suspense o el slasher. Aplicarla dentro de una novela romántica es arriesgado, porque puede romper la sensación de realismo emocional que muchos lectores buscan en este tipo de historias.
En mi caso, ha sido precisamente esto lo que me ha hecho restarle algunos puntos a una obra que, si hubiera sido un poco más corta o si hubiera evitado algunas de estas situaciones extremas, probablemente habría sido un 10 redondo.
Sin embargo, en su estado actual se queda para mí en un 8, eso sí, un 8 muy bien merecido.
En conclusión, si sois como yo, auténticos amantes de la novela romántica, creo sinceramente que es un libro al que deberíais darle una oportunidad.
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