jueves, 5 de diciembre de 2019

Taguchi Junnosuke se luce en un fanmeeting


Ayer, el exmiembro de KAT-TUN Taguchi Junnosuke tuvo un evento llamado "Junnosuke Taguchi Official Fan Meeting 2019 ~ COSMOS CITY~" En Tokio MORPH. Este evento consistía en un fan meeting  para comenzar su carrera desde el principio después de pasar por un parón de dos años después de que se le acusara por posesión de mariguana este año.

En el evento, Junnosuke dijo "Continuaré desde ahora como un nuevo Taguchi Junnosuke". También agradeció a la audiencia por su apoyo y dijo que estaba encantado de que hubiesen ido a verle y acompañarle a dar este paso para una nueva versión de si mismo.

En el evento el hizo una performance con las canciones de su nuevo álbum en solitario que sacó el mes pasado "COSMOS CITY". Durante este show mostro su cuerpo y su rango vocal. Podéis comprobarlo aquí.


lunes, 2 de diciembre de 2019

SIN NOMBRE - CAP 4

Yuuki se quedo en el interior de la casa mientras escuchaba como Ryuu le soltaba las mismas palabras que le dijo en su infancia. No quería oírlo y no quería tenerlo cerca. Solo era un niño rico y guapo que se pensaba que podía tener todo lo que quisiera. Un tío más de esos que seguramente solo querría follarselo.

"Pues claro". Pensó en ese momento y junto los dientes gruñendo. "Me reconoció como actor porno, vio lo que me hacían en los vídeos y solo quiere presumir que se ha follado a Juri".

Se puso en pie y abre la puerta mirándole. Ni si quiera se había limpiado las lagrimas. Le miraba a los ojos a un Ryuu que le miraba algo sonriente, pensando que sus palabras habían surtido efecto. Pero Yuuki solo dudaba entre si pegarle una bofetada o acostarse con él para que le dejase tranquilo. Se hizo a un lado, le dejaría hablar hasta que dijese que era lo que realmente quería.

- Pasa si quieres, pero no me toques - Le gruñó terminando por desviar la mirada y haciéndose a un lado.

Ryuu hizo una reverencia. Al menos podría adentrarse un poco más en el mundo de Yuuki. Se escalzó en la entrada y miró el interior del apartamento. Lo encontró todo completamente limpio, pensó que hasta podría comer en el suelo si le dejaba. Una pantalla de plasma, un ordenador, videojuegos, algunas cámaras y un piano. Parecía que le iba bastante bien en el tema del dinero, tenía una mesa y una cama, pero ningún sofá donde sentarse. Se preguntó también si tendría comida, no veía libros por ningún sitio, inspeccionó de pie la habitación lo más que pudo tratando de recabar información sobre Yuuki.

Yuuki cerró la puerta y fue hasta la parte de la cocina. Le molestaba que la gente pasase a su casa, era su sitio privado. No entendía como le había dejado pasar.

- No sé que tengo para ofrecerte. ¿Quieres una cerveza o algo así? - Gruñó con voz de pocos amigos mientras miraba en la nevera - Y no te voy a dar comida, he comprado lo justo.

- La cerveza está bien Yuuki - Le contestó sin apenas moverse por miedo a molestarle más.

Yuuki cogió dos cervezas y las abrió al lado de la nevera. Luego se sentó frente a la mesa y dejó las dos ahí, mirando a Ryuu, que parecía aun estar mirando cada rincón de la casa.

- ¿Te vas a quedar ahí o piensas tomarte la cerveza? - Le gruño y miró hacia otro lado de la habitación. - Al niño rico parece que no le importa desperdiciar bebidas.

- Perdona - Dijo Ryuu sentandose al otro lado de la mesa y cogiendo la cerveza - Estaba mirando por tu casa. Eres muy ordenado.

- Gracias por pasarme inspección a mi casa. Lo único que hay fuera de su sitio ahora mismo eres tú - Le volvió a gruñir. Cogió la botella con una mano y dio un trago.

Ryuu exhaló de forma pesada, era difícil no sentirse ofendido con todas las puas que le estaba soltando el contrario. No entendía toda la situación. Vale que llevase una vida difícil, pero que le echase la culpa de todo, no era justo.

- ¿Por qué me has dejado pasar? - Preguntó después de dar un par de tragos a su cerveza.

- Porque quiero saber que tengo que hacer para que desaparezcas de mi vida - Contestó tajante Yuuki que ya iba por media cerveza. Para acostarse con él contrario, pensó que lo mejor sería estar borracho.

- Yuuki he venido a Japón a por ti. A buscarte.

- ¿Por qué viste alguna de mis películas? - Le miró sonriendo de forma inocente. Solo tenía que meterse en el papel y empezar a trabajar. Solo aguantar un poco. - Quieres hacer lo que esos hombres grandes hacen conmigo, ¿verdad? - Dijo en un tono dulce e inocente.

Ryuu se quedó perplejo con los ojos abiertos como platos. De pronto Yuuki había dejado de ser tan frío y cortante. Estaba siendo dulce como cuando era joven, como cuándo actuaba en las películas.

- Claro que no. Me enteré esta tarde de que tú eras actor porno. Ni si quiera sabía que vivías aquí.

Yuuki sacudió la cabeza. No esperaba esa reacción de Ryuu. Volvió a beber de la cerveza y exhaló sonoramente.

- ¿Qué te ha pasado Yuuki? Tú no eras así.

- No todos tenemos la suerte que tiene un niño rico. - Se encogió de hombros y siguió bebiendo de la cerveza.

- Vamos, deja lo del niño rico. Mira todo lo que tienes por tu casa. Un portatil, cámaras de fotos, un piano. Estoy seguro de que no te falta dinero - Le contestó un poco más fuerte de lo que le hubiese gustado. Trataba de controlar su tono para no molestarle, pero le había sentado mal que sacara otra vez lo de niño rico.

Yuuki dió un vistazo por su habitación. Cuándo empezó en el porno, pensó que algún día le gustaría hacerse algo de moda, estudiar fotografía, abrirse una cuenta en instagram. Al principio lo intentó, pero pronto empezó a tener solo seguidores que le enviaban fotos desagradables o escenas de sus películas. Empezaron a acosarle y terminó por darse cuenta de que, ya estaba encasillado en un público que no le gustaba. Que se había gastado un dinero en un sueño que no seria posible, porque era solo alguien a quién follarse.

- ¿Quién ha dicho que me falte dinero? - Le mira otra vez serio y distante.

- ¿Entonces por que me acusas de ser un niño rico?

- Porque lo eres. No te hace falta trabajar porque tienes una tarjeta de crédito en el banco de papa - Le contesta mirando a un lado y deja la cerveza vacía en la mesa. - Seguro que tienes un reluciente título universitario y mil formas de buscar un buen trabajo.

- ¿Eso tiene algo de malo? Seguro que tú también podrías tener un título pronto.

- No acabé la secundaría - Le contestó Yuuki mientras se recostaba en el suelo mirando al techo.

Ryuu se movió un poco bebiendo algo de la cerveza, simplemente para que no le acusase de desperdiciarla y volver otra vez a lo del niño rico. Le sorprendió que no hubiese estudiado, era un niño muy inteligente de pequeño.

- ¿Por qué no la terminaste?

- La vida - Le contestó sin decir nada más de si mismo. Pensaba que ya había dicho demasiado después de todo. Él no le contaba sobre su vida a nadie.

- Yuuki, me gustaría que me contases que ha pasado en todo este tiempo. - Hizo una pausa antes de seguir mirando también hacia el techo - Sé que lo has pasado mal. Pero te prometí que volvería a por ti y aquí estoy.

- Te despediste con una nota. - Le dijo Yuuki y respiró hondo- No pude ni abrazarte por última vez. Eras mi mejor y único amigo. He aprendido a vivir sin ti. Quizás me ha costado, pero ya no necesito que hayas venido a por mi, o que quieras cuidar de mi o protegerme. Ya no tengo 6 años, ahora tengo una casa y un trabajo, es lo único que necesitas saber de mi.

- Al menos, ¿podemos volver a ser amigos? - Respira hondo aceptando las palabras de Yuuki. Supuso que tendría que hacerse poco a poco un hueco en su vida. - Un amigo nunca está de más, ¿no? Así, si este niño rico inútil necesita algo, podrá pedirte ayuda.

- El otro vecino parece muy amable, seguro que te ayudaría encantado.

- Vamos Yuuki. Solo amistad, prometo no molestarte mucho. - Le sonrió poniendose un poco encima de él. Esa misma sonrisa caprichosa e inquebrantable de cuando eran unos niños.

- Tus promesas no valen mucho para mi - Contestó Yuuki recostandose de lado para darle la espalda- Está bien, si necesitas algo y el otro vecino no está, puedes molestarme. Seremos casi amigos.

Ryuu no pudo evitar hacer un gesto de victoria. Podría volver poco a poco a la vida de Yuuki, averiguaría que era todo lo que le había hecho daño, curaría sus heridas, y cumpliría su promesa de casarse con el chico de sus sueños.

- Gracias Yuuki-chan - Llevó una mano a su pelo y le despeinó de forma cariñosa. Pero Yuuki contestó con un manotazo, apartando de una la mano de él.

- Que seamos casi amigos no te da permiso para tocarme. Si vuelves a hacerlo te cortaré la mano. - Se incorporó muy serio y hablaba entre dientes muy cabreado. Era lo que más odiaba en el mundo, que le tocaran - No es una broma. Estás avisado.

Ryuu apartó la mano y se la puso tras la espalda algo intimidado. Aunque le fastidiaba que en su trabajo todos pusieran tocara su Yuuki y el no poder hacerlo.

- Disculpa. No lo volveré a hacer.

Yuuki solo asintió y volvió a recostarse dándole la espalda. Ryuu se miró la mano un segundo y luego cogió la cerveza para beber de esta.

- ¿Aceptarás mi regalo? Esos bombones te encantaban de pequeño. - Dijo recordando la pequeña sonrisa que había visto en él cuando le había dado la caja - A Shunta-kun también le hice un regalo.

- Claro, así tendré algo que darte cuando vengas de visita a molestar. - Susurró Yuuki, aceptando que Ryuu seguramente trataría de venir a verle más veces. De esa forma, no tendría que gastar dinero en él.

- ¿Entonces me vas a dejar volver? - Sonrió Ryuu y volvió a mirar su propia mano - ¿Mañana puedo volver?

Yuuki empezó a arrepentirse de dejar que Ryuu fuese su conocido. Disfrutaba demasiado de su vida solitaria. Cogió él móvil de su bolsillo sin contestar y se puso a ver en este. Al día siguiente salía un vídeo juego que quería comprar. Le mostró la pantalla del móvil.

- Mañana voy a hacer cola para comprarlo. Tengo el día libre, pero no estaré aquí.

- Si quieres, podemos jugar juntos cuando lo tengas. - Le dijo tratando de buscar una alternativa, no iba a dejar pasar la oportunidad para verle.

- Solo tengo un mando.

- Compraré uno para mi, y así puedo ir contigo a comprar el juego, no estarás solo en la cola.

Yuuki puso los ojos en blanco y negó una sola vez. Se puso en pie y cogió al cerveza vacía para tirarla. Parecía estar exhausto y algo bebido, no toleraba bien el alcohol después de todo.

- Es mejor que por hoy te vayas Takada -Respiró hondo y se acercó a la puerta para abrirla, antes si quiera de que a Ryuu le diese tiempo a levantarse.

A Ryuu le dolió que le llamara por su apellido. Pero bueno, después de todo, iba a tener que ganarse su confianza desde el principio.

Se levantó de su sitió con la cerveza en la mano y fue hasta la entrada. Se calzó otra vez y salió por la puerta.

- Gracias por invitarme a pasar. Antes de irme, ¿quieres que te llame Juri o Yuuki? -Le mira inclinando la cabeza a un lado con una pequeña sonrisa.

- Como tú quieras. No me importa - Cerró la puerta antes de decir nada y oyó algo en su buzón.

Abrió el buzón y vio la pulsera otra vez junto con una nota.

"Este tío es idiota".

Cogió la pulsera. En verdad, le había costado devolverla más de lo que le gustaría admitir. Respiró hondo antes de coger la nota otra vez para leerla.

"Nunca has estado solo, porque siempre has tenido mi pulsera contigo y eso significa que estabamos juntos".

Suspiró y llevo la pulsera al a cómoda. La nota la llevó a una caja donde guardaba algunas fotos con Ryuu y la nota de la despedida. Era lo poco que tenía todavía de recuerdos de sus padres y de él. Unas cuantas fotos.


Ryuu volvió a su casa respirando hondo. Se sentía entre dolido y satisfecho. Había encontrado a Yuuki, aunque él era ahora frío, distante y oscuro, lo había encontrado. Sabía que su Yuuki estaba en el interior de todo eso. Tendría que salvarlo, cogerlo del suelo en brazos y rescatarlo.

Se imaginaba a un niño de seis años herido de bala y desangrándose. Suponía, que al encontrarle y verle, al conseguir que aceptara verle a menudo, había sacado la bala. Tardaría en curar y cicatrizar. Pero supuso que lo peor ya había pasado.


Yuuki se recostó en la cama, se puso la manta por encima y trató de dormir. Esa noche volvió a soñar con ese día, en el que corría tras el coche de Ryuu y no podía alcanzarlo, lloraba y lloraba, pero no pdía alcanzarle y eso le hacía sentirse mal.

Despertó con la alarma del móvil a las 5:30. Estaba llorando aun en sueños, se llevó las manos a los ojos para limpiarlos. Eso era culpa de Takada. Había vuelto a llorar.

Se levantó de la cama y fue a por sus gafas de vista, tenía que ir a tiempo para la cola para el juego. Después de lavarse la cara, cogió sus ropas más nerd, una camisa de cuadros roja y azul que le venía ancha y una camiseta blanca por dentro. Cogió unos vaqueros algo rasgados, un gorro de lana gris y los zapatos antes de salir sin desayunar.

Al salir de la casa miró la hora en su móvil, había tardado cinco minutos más de lo que esperaba, si no se daba prisa ahora, perdería el metro de las 6:15 y no llegaría a la cola a tiempo.

Al pasar frente a la puerta de Ryuu la miró durante un segundo, suspiró y siguió andando. No tenía que dejar que encima de todo le retrasase.

- Vamos Yuuki - Se dijo a si mismo mientras iba andando hacia el metro. Tenía que alejar los pensamientos de Ryuu, del trabajo y demás. Se puso una máscara sobre la boca para evitar ser reconocido, y luego entró al metro.

Dentro del metro aprovechó para ponerse también unos auriculares en las orejas y poner algo de música. Siempre trataba de aislarse cuanto más de la gente que le rodease. Eran solo dos paradas después de todo, en seguida llegaría a la tienda.

Bajó del metro y se puso a la cola en la entrada de la tienda. Había como unas veinte personas delante de él, eran solo las seis y media y hasta las ocho no abriría la tienda. Pero venía preparado para eso. Cogió su psp sin quitarse la música y se puso a jugar apoyado contra la pared.

Lo que no esperaba, era que alguien le pusiese una bebida caliente en la frente. Alzó la vista y ahí estaba Ryuu con una sonrisa.

- Buenos días - Le dijo sonriendo y ofreciéndole un vaso del starbuks.

- ¿Qué haces aquí? - Contestó Yuuki quitándose los auriculares - ¿Cómo me has encontrado?

- Bueno - Sonríe algo despreocupado y le ofrece aun la bebida - Pensé que cuando madrugabas de pequeño se te olvidaba desayunar a veces. Y como tengo que comprar el mando para jugar contigo. Busqué las tiendas de distribución del juego, pensé en la que abriese primero y que irías allí. Parece que hay cosas que nunca cambian - Sonrió mirando a la cola y luego mira el vaso - Es solo un chocolate caliente con nata, seguro que te gusta.

Yuuki guardó la PSP otar vez en la mochila y entonces cogió el vaso. No estaba seguro de que se fuera a beber el chocolate ese, pero cogió el vaso con una mano.

- No he olvidado desayunar. No tenía hambre - Le contestó apoyándose contra la pared mirando la hora. Aun quedaba una hora para que abriese la tienda. ¿Se suponía que tenía que esperar con él una hora más? - Por cierto, ¿Te has colado verdad? - Le mira alzando una ceja tratando de echarle de la cola.

- En verdad no, llegué antes que tú - Señala el principio de la cola - Les dejé mi puesto a cambio de que me dejaran ponerme aquí cuando llegases - Le sonrió con amplitud - No iba a permitir que te quedases sin un juego.

Resopla entrecerrando los ojos. Parecía que no iba a tener la forma de separarse de él. Al menos durante la cola, pero eso no significaba que tuviera que hacerle caso. Por ello, se puso los auriculares otra vez y conectó la música, sin probar todavía la invitación.

Ryuu se puso a su lado apoyándose contra la pared. Se había dado cuenta de sus intentos por echarle, pero, había planeado que algo así podría pasar, y por eso había madrugado tanto. Se daría cuenta de que podría tener un hueco en su vida.

Yuuki estaba escuchando música, pero no lo suficientemente alto como para no oír al contrario si le hablaba. Aunque no tenía claro si le iba a contestar, la música era solo una excusa para ignorarle dado el caso.

- ¿No lo vas a probar? Se te enfriará. - Le dijo Ryuu al cabo de un rato sin que le hiciera caso.

- No puedo tomarlo aquí en medio.

- Es solo un chocolate, nadie te va a decir nada por beber chocolate en la cola - Le sonríe dulcemente. Le haría mucha ilusión que tomara algo que le había preparado él.

Sin embargo, Yuuki solo pensó en lo que podría pasar si alguien le reconocía. No quería arriesgarse a ello. Así que no contestó, simplemente siguió escuchando música.

Si fuera otro el caso, Ryuu le quitaría la máscara, los dos reirían y terminaría bebiendo del vaso. Pero, recordaba como le había dicho que no le tocase de forma tan seria. Así que se negaba a tocarle de nuevo sin su permiso.

Yuuki seguía apoyado en la pared. Tenía los ojos entrecerrados escuchando la música, inmerso en sus pensamientos. Apenas hacía caso de la presencia de Ryuu. Mucho menos la de Riku que también pasaba por la zona para ponerse en la cola.

Llevaba un aire algo desgarbado, una camisa casi abierta por el pecho y unas gafas de sol en el pelo. Pasó mirando la cola y se paró en el joven de baja estatura que llevaba una máscara.

- ¿Juri eres tú? - Dijo sin pensarlo mucho y se inclino para mirarle a los ojos a través de las gafas.

Yuuki abrió los ojos fastidiado. Contuvo la respiración y mira de reojo a Ryuu.

"No me gusta salir de casa"

Sonrio sin quitarse las gafas ni la mascarilla, le tocaría fingir un poco.

- Buenos días Ri-kun - Hace una pequeña reverencia con la cabeza.

- Casualidad Juri-chan - Se pone frente a él haciéndose hueco en la cola de forma descarada - Ya pensaba que me iba a tener que hacer toda la cola. ¿No te importa que me quede aquí verdad?

- Pero Ri-kun, la gente se molestará si te pones así en la cola - Susurra de forma dulce poniendo una mano cerca de la máscara.

Ryuu se había quedado mirando a ese tipo. Le desagradaba su presencia, Era muy desgarbado, ¿y cómo se le ocurría acercarse así a Yuuki? Le daba asco. Sin embargo, le molestaba más la actitud amistosa que tenía Yuuki con él. ¿A caso ese tipo si le caía bien?

- Vamos Juri-chan, si sobre todo en este público es donde tienes más fama. Seguro que no te dirían que no si se lo pides tú - Le acaricia la mejilla y le quita la máscara - ¿Y si le damos a cambio un poco de espectáculo?

- Siempre bromeando Ri-kun -Susurra sonriendo de forma dulce.

Le había quitado la máscara y le estaba tocando. Si la cosa seguía así, iba a acabar mal. Seguro que acababan reconociéndolo. Además, Riku era muy llamativo. Se volvió a poner la máscara apartándose de forma sutil del contrario.

- Vamos Ri-kun, si hacemos algo así nos echarán de la cola y me quedaré sin el juego.

- Bueno, pero podríamos jugar nosotros, ¿no tienes hoy el día libre? -Le coge de la barbilla y le mira a los ojos- Ya sabes que estoy deseando tener una cita contigo. En el trabajo eres muy entregado y aún no tienes pareja.

Respira hondo y vuelve a apartarse sacudiendo la cabeza. Se pasó una mano por el pelo con los ojos entrecerrados. Quería que parase.

- Pero yo quiero el juego. Hasta madrugué para conseguirlo.

- Bueno - Terminó Riku por apartarse un poco y le acaricia con una mano la mejilla, bajando por el hombro, su brazo hasta su trasero - Será mejor que vaya al final de la cola. Pero, me debes una cita ¿vale? Estate atento al móvil.

- Claro Ri-kun - Hace una reverencia con la cabeza despidiéndose. Cuándo se hubo marchado cogió el móvil y lo apagó al momento. Así tendría una excusa, aunque eso le dejaba sin música.- Tengo que comprar un ipod o algo así. - Se dijo más para si mismo.

Ryuu lo había estado observando todo. Estaba cabreado, a él le amenazaba con no tocarle, y al contrario, ese tío que le estaba tocando en mitad de la calle y por dónde quería no le decía nada. No le gustaba y no lo aprobaba.

- ¿Es tu novio? - Dijo de forma más seca de lo esperado.

Yuuki se le quedó mirando frunciendo el ceño. Se puso los auriculares aunque no escuchaba nada. Pero esta vez, Ryuu estaba molesto. Era su Yuuki, y un cualquiera no podía hacer esas cosas con "SU YUUKI".

- Vamos sé que no estás escuchando música - Se pone frente a él mirándole y le quita los auriculares - Ni si quiera me has presentado a tu novio.

Yuuki alzó la vista y trató de recuperar su auriculares. Pero Ryuu se los puso en la espalda, no iba a dejar que se aislara tan rápido sin un par de respuestas. El resto de personas en la cola empezaban a mirarlos. Después del espectáculo de Riku y ahora esto, empezaban a cuchichear sobre lo que sucedía.

Yuuki empezó a mirar a los lados. Presionaba los dientes y le miraba cabreado. No le gustaba que le mirasen, no le gustaba ser el centro de atención, y empezaba a agobiarse. Se acercó un poco tratando de recuperar sus auriculares sin decir nada. Solo quería ponérselos y hacer como que no estaba pasando nada. Si que iba a ser una odisea comprar el juego hoy.

Sin embargo, ese no era el plan de Ryuu que le miraba molesto. ¿Tan importantes eran esos auriculares? ¿Tanto le costaba hablarle de ese chico?

- Vamos Yuuki, te ha tocado el culo delante de todos y quería que dieseis un espectáculo juntos. ¿Es actor porno como tú y por eso estáis juntos? - Alzó la voz un poco de más y se le quedó mirando a los ojos.

En la cola empezaron a hablar sobre ellos. Se oían cosas algunas frases inconexas que mencionaban a Juri y Riku. Las personas empezaban a acercarse a él, mirándole con más interés y sonriendole.

"Perfecto, me quedé sin juego".

Miró a Ryuu molesto. Cabreado. Le empujó apartándolo y tiró el vaso al suelo antes de echar a correr. No le importaban los auriculares, ya compraría otros. Tenía que salir de ahí antes de que le reconocieran del todo y pasara otro incidente.

Ryuu empezó a darse cuenta de lo que estaba pasando en ese momento. Observo a Yuuki mientras se iba corriendo.

- ¿Ese era Juri el Sumiso?

"Juri el sumiso" Repitió en su cabeza Ryuu mirando al extraño que le preguntaba.

- Que suerte que le conoces. ¿Te lo has tirado ya? Dicen que se deja hacer de todo por todos. Es tan inocente que no tiene límites.

Ryuu sentía asco por esas personas. Aunque se dio cuenta, de que el mismo había provocado esa situación.

"Mierda"

Salió también corriendo tratando de encontrar dónde se habría metido. Le había destapado en mitad de una multitud. Yuuki se había puesto la máscara, gafas, gorro, todo para que no le conocieran y él le había destapado en mitad de la gente.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

SIN NOMBRE - CAP 3

Yuuki se había sumergido en el juego para evitar pensar en que finalmente había vuelto a ver a Ryuu, quién aun estaba esperando en la puerta. Había cogido los bombones del suelo y había estado llamando con el puño a la puerta de forma suave. Le había llamado unas cuantas veces pero Yuuki no le había contestado.

Finalmente apoyó la frente en la puerta cansado. No se podía creer que lo había vuelto a encontrar, pero que ahora, parecía que lo que los separaba era una abismo. Tampoco entendía como era posible que su dulce e inocente Yuuki hubiese terminado así. Tenía que recuperarlo, tenía que devolverle su antiguo yo, el que nunca debió cambiar.

Se acabó sentando al lado de la puerta, esperando por si Yuuki tenía que salir a algún lado, poder hablar si quiera con él. Cuándo fue Shunta el que salió de su casa. Le vio ahí sentado en el suelo, serio, mirando al frente. Le confundió ver así a su nuevo amigo, pues parecía de los que siempre estaba sonriendo y alegre de una forma u otra.

- Ryuu-kun - Se acercó a él hablando algo flojo, pues no sabía si Juri estaba dentro de la casa, o si le haría gracia que se acercara tanto a su puerta - ¿Qué haces ahí?

Ryuu alzó la vista hacia Shunta. Estaba triste, de pronto, no era el tipo risueño que solía ser. Solo estaba pensando en como traer a su Yuuki de vuelta.

- ¿Estás bien Ryuu-kun? - Se agachó para ponerse a su altura y le acarició con una mano por su pelo castaño y liso.

Ryuu solo negó con la cabeza y apoyó la cabeza en su brazo comenzando a llorar. No le salían si quiera las palabras. Se sentía culpable por algo, no sabía aun el qué, pero sentía una gran culpa sobre sí mismo.

Shunta le ayudó a levantarse, a pesar de la negativa de Ryuu a levantarse. Pues pensaba que tenía que esperar a que Yuuki saliera de la casa y no moverse de allí hasta que eso pasara, o perdería la oportunidad de verle. Pero su lucha fue en vano, Shunta le llevó a su propia casa y le dejó sentado frente a la mesa. Le preparó un té y se sentó frente a él suspirando.

- No logro entender que te ha pasado Ryuu-kun... ¿A caso fuiste a ver al actor porno?

Ryuu solo asintió afligido. Puso las dos manos sujetando la taza donde le había servido el té. Notaba algo de quemazón pero en ese momento no le importaba.

- ¿Tan maleducado fue que te ha dejado así de triste?

Ryuu entonces sacudió la cabeza. Su tristeza había sido ver esos ojos así de dolidos, llenarse de lágrimas. En su imaginación cuando le encontraba, Yuuki se abrazaba a él, le echaba tanto de menos como él. En su imaginación, hasta hablaban de casarse de verdad. Si que había habido un par de veces, en el que trataba de ser más realista y Yuuki tenía pareja, y no iba a interferir en su vida. Pero, jamás se le había ocurrido que Yuuki fuese actor porno, que viviera de forma tan solitaria o que le fuese a cerrar la puerta en las narices cuando supiera que era él.

- No fue maleducado. -Susurró y soltó una pequeña risa de tristeza - Si que fue algo cortante. No lo recordaba así de frío.

- ¿Lo conocías de antes? - Preguntó Shunta muy sorprendido - ¿No me digas que él era el chico con el que te habías prometido?

- Así es - Asintió Ryuu un par de veces echando la cabeza hacia atrás. El destino era cruel, haberle hecho tan fácil el encontrarle, pero tan difícil el poder acercarse a él - Está muy cambiado, no entiendo como es posible que Yuuki haya cambiado tanto.

Shunta estaba asimilando la información. Ryuu estaba buscando a un famoso actor porno gay, del cual se enamoró siendo niño y que, por casualidad de la vida, ahora eran vecinos. Sacudió la cabeza tratando de unir piezas del puzle, al mismo tiempo que trataba de buscar una lógica a la deducción de Ryuu.

- Han pasado muchos años Ryuu-kun... Quizás tu vida ha sido sencilla, la única dificultad que has tenido era encontrar a tu amigo. Pero la vida de tu amigo, puede que haya sido un poco más oscura. Al fin y al cabo, el último recuerdo que tienes de él ¿cuál es?

- ¿Lo último que recuerdo de él? - Susurró Ryuu y entonces revivió en su mente esa última vez que lo había visto - Él corría tras del coche mientras me marchaba. Estaba llorando mientras trataba de alcanzarnos, yo me despedía con una mano a través del cristal.

- Guau, parece una despedida de serie de televisión - Susurra Shunta algo distraído imaginando la escena - ¿Pero no dijiste que sus padres murieron? Han sido unos años en que, quizás el no ha sido feliz. Pensándolo así, hasta creo que tengo cierta lástima por él.

- Pero, soy Ryuu. Prometimos que nos casaríamos. ¿Por qué iba a cerrarme la puerta al descubrir que era yo?

- Bueno, un actor porno no siempre está orgulloso de su trabajo. Menos si tiene que tener cerca a la persona a la que ama. Quizás piensa que te puedes enterar de eso y se ha avergonzado.

- Bueno, es verdad que me ha dicho directamente que trabajaba de eso, antes de saber que era yo - Susurró. Entonces cayó en algo, si él fuese el actor porno y se encontrase con Yuuki. Le daría mucha vergüenza que supiera eso. - Claro, sigue enamorado de mi, y haberme dicho eso tiene que ser muy doloroso para él - Dijo llegando a esa conclusión y dando un golpe en la mano - Pero no pasa nada, yo haré que deje ese trabajo y buscaremos un trabajo juntos. Él era muy inteligente, seguro que está estudiando o algo así.

- Ryuu-kun - Susurró Shunta algo suave, tratando de explicar otro punto de vista de la situación - ¿Y si él no quiere dejar el trabajo? ¿Y si no ha seguido estudiando? O... incluso, ¿y si no puede superar la vergüenza que le causa el que tú te hayas enterado de eso?

La verdad, es que había cosas que no tenía a favor del todo. No sabía que estaba pasando por la mente de su Yuuki, ahora era un completo desconocido para si mismo, y tampoco sabía como llegar hasta él.


Yuuki pasó un par de horas jugando a la play station 4. Pero es que cada vez que paraba, incluso cuando simplemente estaba cambiando de pantalla o estaba cargando la siguiente, llegaban los recuerdos de Ryuu, de sus padres, de él en la puerta.

No entendía como le había podido encontrar. Ahora que casi tenía superado su recuerdo, aparecía de la nada. Tenía que alejarse de él y cuánto antes. Cogió él móvil y se puso a buscar un piso cercano, o al menos, un lugar donde pasar la noche. No quería despilfarrar dinero, porque le costaría reponer lo que se gastara aceptar películas. Tampoco era cuestión de tirarlo. Aún le quedaban cuatro meses de contrato de alquiler.

- Bueno, con pasar una noche fuera de aquí creo que bastaría - Se puso en pie sin estar muy seguro de lo que dijo y cogió una mochila con una manta y su móvil. - Iré a un cibercafé y mañana volveré - Se dijo a si mismo tomando la decisión.

Pasó cerca de la cómoda y miró la pulsera. "Ryuu Takada". Terminó suspirando a la par que cogía la pulsera.

- Seguramente haya venido para recuperar su pulsera. Si se la doy, antes se irá, y antes podré seguir con mi vida. Ha dicho que vive en la esquina - Se dij oa si mismo y guardó la pulsera en el bolsillo para después salir de la casa con su mochila.

Pasó por la puerta de Ryuu, al menos la que creía que era su casa. Cogió un papel y una un lápiz. Se apoyó en la puerta escribiendo una nota, y luego coló la pulsera y la nota por el buzón para irse hasta el cibercafé más cercano.

Iba andando por la ciudad cuando se encontró con Riku. Uno de sus "compañeros" en la última película. Chico de metro setenta y mucho, de gimnasio, pelo teñido de gris y unos 26 años, que por supuesto, le reconoció.

- Hombre Juri-chan - Se le acercó y le despeinó algo juguetón.

Yuuki le sonrió de forma dulce y amable. Esta vez si era trabajo. Se arrepintió de haber salido de su casa.

- Ri-kun. No esperaba verte por aquí - Dijo con completa sinceridad y su voz dulce. Como era bajito a su lado, el otro chico parecía mucho más grande de lo que en verdad era.

- Pasaba por la zona. Iba a tomar unas copas con unos amigos ¿quieres venirte? Nunca te he visto borracho - Le sonrió con cierta picardía y le pasó un dedo por el menton haciendo que elevara su vista hacía sus ojos de depredador.

- La verdad es que tengo un compromiso por aquí cerca. Ya sabes, temas de trabajo y no lo puedo omitir - Sonrió sin apartarse de su dedo, haciendo caso omiso a su insinuación con esa inocencia fingida que tan bien le salía.

- ¿Quizás la próxima vez? Espero poder trabajar pronto contigo - Llevó la mano a su trasero acariciándolo con cierto descaro. Ese tipo de gestos que le hacían sentir tanto asco a Yuuki.

- Seguro que pronto nos volveremos a ver - Asintió y se despidió con una mano.

Se alejó lo más rápido que pudo de la presencia de ese ser tan repulsivo. Asco. Asco. Asco. Sin poder remediarlo emprendió el camino de regreso. Ese tipo de cosas era por lo que no le gustaba salir de su casa tan a la ligera. Era su espacio, el único sitio dónde nadie iba a ir a tocarle.

Aceleró el paso todo lo que pudo, hasta el punto de que casi iba corriendo, o iba a empezar a gritar en mitad de la calle.


Ryuu terminó saliendo de la casa de Shunta. Miró a la puerta de Yuuki y se acercó llamando a esta con un par de toques, aunque sabía que no le iba a responder. Fue hasta su casa suspirando y al abrir la puerta notó que algo hacía ruido en el buzón. Abrió este y vio allí la pulsera con una nota.

"Aquí tienes tu pulsera. Si es lo único que querías ya no tienes que volver a acercarte a mi. Yuuki".

Suspiró y cogió la pulsera. No iba a dejar que le tratase así después de tanto tiempo pensando en él, ni se iba a dar por vencido. Si con notas era la única forma en la que podría comunicarse con él. Con notas sería.

Escribió otra nota y salió de la casa para ponerla junto con la pulsera en el buzón de Yuuki. Después de haberlo metido, se giró para volver a su casa, pero se cruzó con Yuuki que volvía de algún sitio. Parecía algo alterado y andaba muy rápido.

- Yuuki tenemos que hablar.

Pero el menor pasó por su lado como si fuese invisible y fue a la puerta de su casa. Cogió las llaves en su mano algo temblorosa.

" Lo que me faltaba. No tendría que haber salido de mi casa bajo ningún concepto, me va a pasar lo peor que me podia pasar en cada momento".

Pensaba para si mismo el joven. Lo que le hacía estar más alterado, y le costaba no temblar para abrir la puerta de su casa.

- Yuuki estoy hablando contigo - Se acercó a él y le cogió la muñeca con la que sostenía las llaves.

Otra vez alguien tocándole. Gruñó y le empujó para que se alejase de él. Se echó algo hacia atrás conteniendo las ganas de gritar. Asco. Asco. Asco. No entendía como la gente podía tomarse esas confianzas con él, no entendía porque no era capaz de quejarse cuando le tocaban. Ya podían verle desnudo en las pantallas, ya podían hacerle lo que quisieran cuando estaba trabajando. Quería que no le tocasen simplemente cuando estaba en su tiempo libre. No era difícil de entender, norma social, no tocar a un desconocido.

- Y yo estoy ignorándote - Le miró serio con lágrimas también en los ojos. Hacía mucho que no lloraba, y por culpa de Ryuu en un mismo día había estado apunto de llorar ya dos veces.

- He venido a Japón buscándote Yuuki.

- Ya te he devuelto tu pulsera, ya no tengo nada más tuyo para que andes buscándome.

- ¿De qué estás hablando Yuuki? -Elevó algo la voz mientras le mira a los ojos - Yo no he venido por esa pulsera. Yo he venido porque te di mi corazón, porque me enamoré de ti y porque prometí que nos casaríamos.

- Se lo prometiste a un niño de 6 años teniendo 7. ¿Tan utópica es tu vida como para tener que ir de salvador de causas perdidas? - Le miró alzando las dos cejas sonriendo- Entonces te libero de tu promesa, no me debes nada. Y como te he devuelto la pulsera, yo tampoco te debo nada a ti.

Ryuu cerró las manos en puños y le volvió a sujetar de la muñeca a Yuuki mirándole a los ojos.

- No está bien que pisotees los sentimientos de la gente a la ligera Yuuki, tu no eras así. ¿Qué te ha pasado?

- Me ha pasado que tuve la desgracia de conocerte a ti. Niño rico sin problemas. Por tu culpa murieron mis padres, por tu culpa yo estuve en un orfanato y por tu culpa, tengo que aguantar como tíos enfermos me follan y me manosean dentro y fuera del trabajo. ¿Todo por qué? Porque hice caso a una estúpida promesa que me hiciste.

- ¿Cómo puedo tener yo la culpa de todo eso si no estaba si quiera cerca de ti Yuuki?

- Porque hiciste que me enamorara de ti, y que te esperara para que me rescatases. Nunca llegaste.

- Ahora estoy aquí.

- Ahora ya es tarde - Zanjó la conversación Yuuki volviendo a empujar hacia atrás. Abrió la puerta de su casa frente a la mirada atónita de Ryuu, que se había quedado en Shock.

Yuuki entró en la casa. Cerró la puerta y volvió a apoyarse contra esta sentado en el suelo. No iba a llorar, no pensaba volver a llorar por él.

Ryuu volvió a apoyar la cabeza en la puerta suspirando.

- Yuuki, quizás tu piensas que es demasiado tarde. Pero yo no pienso rendirme. Yuuki es la persona con los ojos más bonitos que vi nunca, su voz es la más dulce y su piel es la más suave. Yuuki sonríe y llena mi corazón. Yuuki es capaz de comer todos los bombones de chocolate de fresa que siempre compramos, y con Yuuki siento que todo va a salir bien. Es por eso, que cuando sea mayor voy a casarme con Yuuki. Lo prometo.

lunes, 18 de noviembre de 2019

SIN NOMBRE - CAP 2

A la mañana siguiente, Yuuki se despertó temprano y fue hacia la nevera. Tenía como mínimo 5 días para descansar antes de que le volviese a tocar aguantar a gente manoseandole. Por suerte, ganaba bastante dinero con eso, se había vuelto una forma "sencilla" de ganar dinero.

Cuándo abrió la nevera sacudió la cabeza fastidiado. Literalmente solo había salsa de soja y bebidas energéticas. Sabía que eso significaba que tendría que hacer algo de compra si esperaba no tener que salir en los siguientes días.

Se fue hacia su armario y se puso unos vaqueros junto con una sudadera. No hacía mucho frio, así que con eso estaría bien. Abrió la puerta y vio la bolsa de papel en la entrada. La cogió y suspiró mirando en su interior. Era un juego de baño, gel y champú. Eran de gran calidad, lo que le hizo sentirse algo mal por no haberle dado las gracias a aquel chico. Dejó la bolsa dentro de la casa mientras sacudía la cabeza, tampoco es que él le hubiese pedido que le comprase nada o le hiciese un regalo. Era molesto, porque ahora tendría que agradecerle el gesto. Gruño sin darse cuenta y empezó a andar.

Al tiempo que pasaba por el pasillo para bajar de los apartamentos por las escaleras, la puerta del piso de Shunta se abrió. Un alegre Shunta salía de él cruzandose con Yuuki.

Yuuki suspiró, pero pensó que de esta forma sería mejor, podría agradecerle el gesto y así no tendría que preocuparse en un futuro.

- Ah, vecino sin nombre - Dijo Shunta sonriendo levemente y tratando de bromear para romper el hielo.

- ¿uhm? - Contestó Yuuki y luego le miró a los ojos. Su mirada era fría y desganada, después de todo era una completa obligación el hecho de relacionarse con él - Perdona mis modales de ayer - Dijo en el mismo tono desganado, después de todo, eso no era trabajo - Gracias por el juego de baño - Hizo una pequeña pausa pero no recordaba su nombre - ¿Cuál era tu nombre?

- Shunta, Shunta Kei - Repitió mientras hacía una pequeña reverencia con la cabeza y una gran sonrisa. Parecía que hoy su vecino sin nombre estaba más amistoso- ¿Y tú eres?

Yuuki le miró con cierto recelo. Jamás decía su nombre real, Yuuki era solo para el trabajo, pero como no tenía amigos, tampoco sabía como presentarse. Así que pensaba que su nombre artístico sería ideal. Después de todo, ese vecino no parecía el tipo de enfermos que verían porno gay.

- Juri, Juri Shinomiya - Miró a un lado y cerró los ojos.

Shunta abrió muchisimo los ojos impresionado. Cogió su móvil un momento y entonces puso una foto de una portada de porno.

- Eres el premio revelación del porno gay - Elevó un poco la voz mirándole. Yuuki se encogió arrepentido de haber dicho el nombre artístico. - Perdón - Susurró algo más flojo, iba a seguir hablando pero Yuuki ya había emprendido su camino.

Shunta se dio cuenta de que quizás había metido la pata con su vecino, después de todo, no parecía tener los mismos modales en las películas que en la realidad. Se dio cuenta entonces que quizás ese trabajo no era tan glamuroso como él pensaba.

Fue a casa de su otro vecino y llamó a la puerta. No tenía la sonrisa que siempre le acompañaba, pues creía sinceramente que había metido la pata hasta el fondo con Juri, y no podía ocultar cuando algo le sentaba así de mal.

Ryuu abrió la puerta ya vestido. Estaba esperándole para ir a conocer el barrió y quizás, hacer unas compras. Después de todo, hasta que encontrase trabajo tenía bastantes ahorros de su trabajo en la empresa de su padre durante sus estudios.

- Buenos días Shun-kun - Le dijo con una sonrisa, pero tampoco se le escapó el hecho de que Shunta estaba algo decaído - ¿Ha pasado algo?

Shunta sacudió la cabeza y le sonrió levemente. Pensaba en si decirlo o no, después de todo era la intimidad del otro chico, no la suya la que quedaría dañada. Pero después de todo, Ryuu era ahora su amigo, así que, seguro que sabría guardar el secreto.

- Me he encontrado con el vecino que te comenté ayer - Le contestó Shunta con un suspiro.

- Vamos, que no te afecte lo que te diga ese maleducado - Le contestó poniéndole una mano en el hombro.

- En verdad se disculpó por sus modales y me dio las gracias. Hasta se presentó - Le corrigió Shunta que inclinó la cabeza hacia un lado - El caso es que conocí su nombre y ese fue el problema.

Ryuu abrió los ojos de par en par con una sonrisa. Le despeinó y después cerró la puerta tras de si.

- ¿No me digas que hay un famoso como vecino nuestro?

- Pues, el caso es que si. Es un actor que ha recibido algunos premios y demás. Pero parece que no le gusta mucho su trabajo, porque cuando se lo dije. Se marchó sin ni si quiera despedirse - Susurró levemente y se echó a un lado.

Los dos se pusieron a andar, para echar un vistazo por el barrió. Pero claro, a Ryuu le seguía picando la curiosidad por ese vecino actor.

- ¿Tan mal actúa? ¿O aparece en series tan malas como para avergonzarse? - Dijo tras un rato andando en silencio. - Si no le gusta su trabajo simplemente que lo deje y haga otra cosa.

- Bueno, no es de los actores que hacen series o cosas así - Le mira y termina suspirándo aun desanimado- Es Juri Shinomiya - Le dijo susurrando, como le había dicho que se había declarado a un chico pensaba que él también vería porno gay.

- Pues el caso es que no me suena. ¿Es actor de cine japonés o algo así ? - Le contestó el contrario que no paraba de pensar en ese nombre sin llegar a nada. Terminó buscando por su cuenta en el móvil ante el silencio de su compañero, que aun dudaba en si debería contarlo o no - ¿Actor porno? - Se quedó mirando las fotos de ese chico. Era realmente atractivo, unos ojos inocentes, una sonrisa dulce... Le recordaba tanto a Yuuki.

- Shhh... -Le dijo entonces Shunta suspirando y le tapó la boca con una mano mientras los dos andaban - Si, es actor porno gay - Le susurró mientras miraba las fotos - Además uno de los buenos. Es de los que más películas hacen, y tiene un gran fandom.

- ¿Y cómo no se siente agradecido de que le hayas reconocido? -Le preguntó y luego miró las fotos. Tenía algo que realmente le atraía, nunca le había pasado con nadie. Ni si quiera había tenido pareja porque siempre había pensado en Yuuki.

Shunta se encogió de hombros. La verdad que no sabía porque había reaccionado tan mal cuando le había reconocido. Por otro lado, es que no parecía el mismo en las películas que con el que había hablado.

En las películas siempre hacía papeles infantiles, inocentes, dulces. Parecía estar muy cómodo con esos papeles, y siempre transmitía una especie de luz. Pero su vecino parecía alguien destrozado, oscuro y lejano. En cierta forma, empezó a sentir tristeza por aquel chico.

- Es que no parece la misma persona. Si lo vieras actuar, parece nacido para eso. Incluso con la cantidad de cosas que le hacen, siempre aparenta esa dulzura e inocencia infantil. Tal y como en al foto. - Hace una pausa y luego siguió hablando - Me da cierta tristeza el verle. Parece que no ha llevado una vida sencilla.

- Pareces un poco admirador del trabajo de un actor porno - Trató de cambiar el tema Ryuu que guardó el móvil sin prestarle mucha atención - Esto no lo digas por ahí, o pensarán que eres un gran pervertido.

Entonces Shunta se dio cuenta de que estaba hablando de algo realmente pervertido. Su cara empezó a tornarse de color rojo, y sus ojos parpadeaban cada vez más rápido.

- Ryuu-kun no seas malo, no digas esas cosas de tu nuevo amigo. -Le dijo en un tono infantil mientras guardaba también su móvil en el bolsillo.

Los dos pasaron la mañana visitando tiendas y por el barrio. No habían vuelto a sacar el tema de su vecino misterioso. Lo pasaron bien y al medio día volvieron cada uno a su casa para colocar lo comprado.


Yuuki por otro lado, había ido a una tienda a hacer la compra. Había visto a Shunta pasar con otro chico. Un chico que le llamó la atención, era como si lo conociera de algo. Pero solo trató de evitarlos. Cogió sus bolsas rápido y volvió a casa, sin incidentes.

Después de colocar la comida que había comprado, cogió un par de rebanadas de pan con mermelada de fresa y se las comió. Ahora si que no era necesario que saliese de la casa en un par de días. Sonreía para si mismo mientras cogía el mando de su Play Station 4 y se ponía a jugar. Era lo único que le hacía desconectar de su vida.


Ryuu terminó de colocar la comida, y entonces se sentó en la cama cogiendo su portátil. Lo abrió y volvió a buscar el nombre que le había dicho su vecino antes "Juri Shinomiya".

- Es imposible que sea él - Se dijo a si mismo una y otra vez - No es su nombre...

Miró algunos de sus vídeos. La duda seguía ahí, esos ojos inocentes, era la misma mirada que Yuuki le ponía cuando eran pequeños. Aun así, no podía dar crédito a esos pensamientos, y menos si no le había conocido aún en persona.

No paraba de mirar sus vídeos, deseando, que no fuese su Yuuki. Pero no podía evitar asociarlo, había gestos que eran de ese inocente Yuuki.

Al cabo de unas horas se levantó y cogió unos bombones de chocolate de fresa que había comprado. Sabía que a Yuuki le gustaban esos bombones. De pequeños siempre compraban algunos y Ryuu le acababa dando de los suyos. Si era Yuuki seguro que notaba algo cuando cogiese el regalo, además, tendría que presentarse como nuevo vecino.

Si era Yuuki, ¿se acordaría de él cuando le dijese su nombre? Seguramente se acordaría, no podría olvidarse de la promesa que hicieron. Él no se había olvidado de su promesa después de todo.

Salió de la casa y fue hasta la puerta de su vecino. Llamó con el dorso de la mano golpeando en la puerta de madera. En el interior, Yuuki dejó el juego en apuse y suspiró. Seguramente sería otra vez ese "shu no sé que" a molestarle. Pensó en hacer como que no había nadie en casa y miró a la pantalla.

Ryuu volvió a llamar a la puerta de forma algo insistente. Había oído como se paraba el sonido de algo en el interior cuando había llamado la primera vez. ¿Sería posible que intentase hacer como que no había nadie para no abrir la puerta? Definitivamente, ese chico era un maleducado y era imposible que fuese Yuuki.

- ¿Hay alguien en casa? -Dijo con algo de fuerza llamando por tercera vez a la puerta - Soy el nuevo vecino de la esquina, quería presentarme.

- Dos nuevos vecinos - Se dijo Yuuki para si mismo - Esto si que es tener mala suerte - Gruñó por lo bajó y se puso en pie para ir a la puerta.

Andaba arrastrando los pies con desgana. Pero bueno, cuánto antes se quitase esa "obligación" de encima, antes podría volver a jugar y pasar de esos irritantes vecinos. Abrió la puerta y se quedó mirando al chico, era con él que antes estaba andando Shunta.

- Buenas - Saludó Yuuki haciendo una pequeña reverencia. Por su interior, se pasó la idea de que Shunta le había contando su trabajo y lo sucedido, que por eso venía a verle y comprobar lo que había dicho.

Ryuu se quedó mirando a sus ojos. Tristes y lejanos. Desde luego no parecía el mismo que en las fotos o en los vídeos que había visto. Ese no era Yuuki.

- Buenas - Le saludó con una reverencia Ryuu - Le traigo esto como presente pues me acabo de mudar al apartamento de la esquina y a partir de ahora seremos vecinos - Le dijo con una amplia sonrisa.

Yuuki cogió los bombones y sonrió por un momento. Esos eran sus favoritos, aunque hacía años que no los había comido, no le traían buenos recuerdos después de todo. Esa sonrisa no pasó desapercibida para Ryuu que sintió como le temblaba el corazón por un momento.

- Muchas gracias - Contestó Yuuki y volvió a su estado apático, desganado - Mi nombre es Juri Shinomiya, y como te habrá contado el otro vecino, soy actor porno. Espero que ese no sea el motivo de la visita.

Ryuu sonrió de forma culpable, pues si que es verdad que eso le había incitado en cierta forma a comprobar si él era Yuuki. Pero sacudió la cabeza alejando la idea de la cabeza, lo ácido que era ese chico y cortante. ¿Cómo era posible que fuese el mismo chico de los vídeos?

- Como sospechaba -Susurró Yuuki que iba a cerrar la puerta.

- Disculpa - Le contestó Ryuu haciendo una reverencia - Si que es verdad que me comentó algo, pero, de todas formas quería venir a presentarme en persona. Mi nombre es Ryuu Takada, y acabo de venir del extranjero.

Dijo de forma rápida. Si él era Yuuki, seguro que tenía que reaccionar ante su nombre y su historia. Tendría que reaccionar y entonces podrían estar juntos.

Cuándo escuchó el nombre dejó de cerrar la puerta. Le miró por un segundo y luego miró el interior de la casa, concretamente a la cómoda dónde estaba esa pulsera con el nombre grabado. "Ryuu Takada". Había dicho ese nombre, y que venía del extranjero. Volvió a mirarle a él a los ojos, aunque los propios se habían emborronado con algunas lágrimas.

Ryuu alzó la vista. El cuerpo entero le temblaba, no era posible que fuese su Yuuki de verdad. No era posible, que Yuuki se hubiese vuelto así.

- ¿Yuuki...? - Consiguió decir echando una mano hacia adelante.

El cuerpo de Yuuki temblaba por completo. Era Ryuu, era él y pretendía tocarle. No, no lo iba a permitir, no iba a dejar que volviera a su vida así por las buenas. ¿Para qué? ¿Para hacerselo más difícil todo? No. Ni hablar. No.

Tiró los bombones fuera y cerró la puerta antes de que pudiese tocarle. Apoyó la espalda contra la puerta respirando algo agitado. Trató de contener las lágrimas y la respiración. Pensaba que eso tenía que ser una pesadilla después de todo.

- Yuuki abre - Susurraba al otro lado de la puerta Ryuu. Era Yuuki, lo había encontrado y había sido muy fácil. Ahora tenía que cuidarlo - Yuuki, te he estado buscando.

Yuuki se tapó los oídos y cerró la puerta con pestillo. Ya se cansaría. Trató de reaccionar y se fue a jugar otra vez a su videojuego. Esta vez se puso los auriculares y dejó que el juego tragase sus pensamientos otra vez y le alejase de esa realidad.

AKIRA de EXILE CELEBRA UNA CEREMONIA DE BODA


Hace unos meses, el miembro de EXILE, Akira, anunció su boda con una actriz y modelo Taiwanesa llamada Lin Chi-ling.

Pero el pasado 17 de Noviembre ha sido cuando la pareja ha celebrado su ceremonia de boda en Taiwan.

La ciudad fue elegida por ser de dónde pertenece la madre de la modelo y actriz. Akira sugirió tener también un sitio dónde la memoría de Chi-ling estuviera completa de recuerdos felices con su familia.

Entienden que los dos tienen muchas diferencias culturales y de lenguaje, pero van a crear un lugar donde amarse y hacer más fácil el proceso.

Cerca de 100 personas asistieron a la ceremonia, incluyendo familiares y amigos cercanos a ambos.

Después de la ceremonia, hubo una recepción en el museo de Arte en Tainan. Sobre 3000 miembros del publico fueron a desear sus mejores pensamientos a la pareja.

Incluso aunque no todos los miembros de LDH fueron capaz de asistir, todos enviaron su enhorabuena a través de un vídeo.

domingo, 17 de noviembre de 2019

SIN NOMBRE - CAPÍTULO 1.

Los dos niños de 6 y 7 años respectivamente se miraban a los ojos. Parecían estar compartiendo uno de esos momentos únicos de cuando eres pequeño.

- ¡Ese es el motivo por el que cuando crezca me casaré contigo Yuuki! - Le dijo con una amplia sonrisa mientras le tomaba la mano a su amigo más joven.

- ¿Lo dices en serio Ryuu? - Le miraba con una sonrisa llena de inocencia.

- Claro que si Yuuki - Le ofreció su dedo meñique a forma de promesa. Dedo que su compañero cogió con el propio - Es una promesa, nos casaremos.

Los dos niños se quedaron riendo durante unos segundos, hasta que Ryuu besó la mejilla de su compañero. Los dos parecían estar satisfechos con esa promesa.

Un mes más tarde, los dos chicos estaban sentados en los columpios relucientes de ese parque en el que se habían prometido antes. Estaban sentados en los columpios pero no se movían, Yuuki miraba hacia el suelo mientras su amigo miraba al frente.

- ¿No te puedes quedar? - Dijo Yuuki en un susurro.

- Trasladan a mi padre del trabajo, dicen que voy a ir a un sitio en el que se habla inglés, que vamos a tener una casa enorme - Susurró Ryuu con algo de tristeza.

Los dos guardaron silencio durante varios minutos. Yuuki no quería dejarle ir, no quería perder a su mejor amigo. Ryuu tampoco estaba entusiasmado con la idea.

- Pero como mi casa es tan grande, podrías venir y quedarte a dormir siempre que quieras - Dijo tratando de animar al contrario, aunque en esos momentos parecía una misión imposible.

Yuuki simplemente asentía mirándo a la tierra reseca que había bajo sus pies, que aun ni la tocaban. Ryuu le miraba de reojo, quería animarle de alguna forma.

- No te olvides de nuestra promesa. Cuando seamos mayores nos casaremos. Vendré a buscarte - Le dijo al contrario. Se puso en pie y se coloco frente al columpio del menor. - Hasta que eso pase, ¿por qué no te quedas con esto? - Le ofreció una pulsera en la que ponía su nombre completo "Ryuu Takada" - Cada vez que te sientas solo, puedes mirar esta pulsera y recordar nuestra promesa.

Yuuki cogió la pulsera y la miró entre sus manos. Luego se la puso mientras asentía despacio. No estaba convencido, no estaba feliz. Pero al menos tendría un trocito de él.

El tiempo fue pasando. Los dos amigos no pensaban en cuando se fuesen a separar, solo pensaban en disfrutar cada segundo que les quedaba juntos hasta el final. Salían a cazar bichos, jugaban al futbol, incluso veían películas hasta tarde juntos comiendo palomitas. Pero finalmente, se separaron.

Ryuu se fue. Ese día se quedó para siempre en la memoría de los dos. Ryuu le había dejado una carta sin decirle que se iba ese día. Yuuki la leyó y salió corriendo a tiempo de ver como Ryuu se iba en el coche de sus padres.

Yuuki corrió tras del coche todo lo que pudo. Ryuu miraba por el cristal trasero mientras los dos se despedían con una mano llorando. Mientras yuuki tenía en la otra mano la carta arrugada en la que ponía "Volveré a por ti, nos casaremos".


Quince años después, Yuuki se despertaba en la cama de su pequeño apartamento después de soñar con esa historia por millonésima vez.

- Yuuki.... deberías aprender de una vez y dejar de pensar en él.

Se dijo a si miso, se levantó sin muchas ganas de enfrentarse a otro día duro de trabajo. Se puso unos pantalones ajustados, una sudadera que le venía algo grande y cogió su mochila. Al menos en esta sesión no le harían tanto daño.

Fue hacia el set pensando en como había cambiado tanto su vida desde que Ryuu se fue.

- Él tiene la culpa de todo.


Por otro lado, en Nueva York Ryuu estaba apunto de irse a dormir. Se había graduado en la universidad y ahora pensaba en buscar trabajo. Su padre había formado su propia empresa con el tiempo, y ahora tenía una alta posición social.

Durante esos años, jamás había olvidado a Yuuki, pero no había tenido forma de contactar con él. Había regresado un par de veces a Japón, pero Yuuki ya no vivía allí. Trató de preguntar a los vecinos, pero solo sabían que los padres habían tenido un terrible accidente, y que el joven había sido llevado por servicios sociales.

Sin embargo, no perdía la esperanza. En sus recuerdos aún estaba ese chico de ojos inocentes, voz dulce y piel suave. Jamás perdería la esperanza, y por eso, pensaba volver a japón a buscar trabajo y tratar de encontrar a Yuuki.

Cogió una foto que tenía de ellos dos juntos jugando cuándo eran pequeños, siempre la llevaba consigo y la ponía bajo su almohada para dormir.

- Mañana iré a Japón. Yuuki, no me rendiré hasta encontrarte y cumplir nuestra promesa.

Y así era. Al despertarse, ya tenía la maleta lista y se encaminaba al aeropuerto. Dirección Japón, con esperanza, con una sonrisa llena de nostalgia.


 - ¡Corten! - Dijo una voz fuerte y autoritaria - Yuuki, como siempre, un gran trabajo - Se acercaba hacia el joven de 21 años ofreciendole la mano.

Yuuki le daba la mano con algo de desgana, cogió el albornoz que le daban cubriendo su cuerpo y respiró hondo.

- Caray, parece que no has quedado satisfecho con la escena Yuuki-kun - Le dijo el director sin entender la desgana de Yuuki, que se había vuelto un gran actor para conseguir trabajos, aunque solo fuera en el mundo del porno gay.

- Para nada director, trabajar con usted siempre es genial - Dijo forzando su sonrisa inocente y dulce. Esa que siempre tenía que poner para las películas. "Bah, porno". Se daba asco a si mismo siempre que grababa otra película.

- Vaya, esa es la sonrisa dulce que te hará de oro en este mundo Yuuki-kun - Le acariciaba por la espalda hasta su trasero. Siempre hacía lo mismo.

- Entonces me retiraré hasta la próxima película, por favor, tenganmé en cuenta para futuros proyectos - Hizo una reverencia y se fue hacia el camerino. "Asco, asco, asco, asco". Se repetía a si mismo mientras entraba, se iba a la ducha y abría el agua caliente. No había jabón en el mundo como para poder sentirse limpio otra vez.

Siempre era el mismo proceso, recordar como había llegado a ese punto en su vida. Recordaba la carrera tras el coche de Ryuu, recordó estar muy deprimido y de como sus padres, preocupados por él, trataron de llevarlo a encontrarse con Ryuu. Pero, tuvieron un accidente y jamás volvieron. Después de unos años en el centro para menores, a los 17 años se liberó.

Trataba de buscar trabajo, cuándo le ofrecieron un papel para una película porno gay. Aceptó pensando que eso quizás le abriría otras puertas, pero no fue así. Ahora era conocido en el mundo de la noche como Juri, un sumiso.

- Todo es culpa tuya Ryuu - Dijo cabreado al salir de la ducha.

Se puso otra vez su ropa y salió del set, tratando de ser lo más cuidadoso e invisible posible. No quería sentir más manos sobre su cuerpo durante ese  día. Volvería a casa, pondría la televisión y descansaría.

Lo bueno era que después de grabar una película, le dejaban descansar una semana al menos antes de la siguiente. Usaba ese tiempo para estar encerrado en casa, no tenía amigos, no era alguien sociable, y necesitaba reponerse después de cada grabación.

Estaba abriendo la puerta de su apartamento cuando otro chico se puso a su lado y le ofrecía una bolsa. Ni si quiera se había percatado de su presencia.

- Soy Shunta Kei - Fue lo único que alcanzó a oír Yuuki, que alzó la vista algo confundido mirándo al chico sin saber que contestar. El contrario se quedó mirándole inclinando la cabeza a un lado ofreciendo la bolsa - ¿ Estás bien?

- ¿Qué quieres? - Dijo con una voz algo cortante Yuuki.

- Ah, a lo mejor no me has oído - Dijo de forma amable Shunta, poniendo una mano tras la cabeza y volviendo al principio- Acabo de mudarme al apartamento de al lado. Mi nombre es Shunta y seremos vecinos a partir de ahora.

Le ofrecía la bolsa. Yuuki no hizo acto de cogerla. Entró a la casa después de una reverencia y cerró la puerta. Shunta miró la puerta algo confundido, pero su ánimo era inquebrantable.

- Te dejó la bolsa en la entrada. Un placer vecino desconocido - Sonrió y dejó la bolsa en la puerta volviendo a su piso.

Al otro lado de la puerta, Yuuki solo se quitaba los zapatos y entraba lento hasta su habitación. Nadie le había pedido que se presentara o le diese nada.

- Costumbres sociales... Que me des una bolsa no me ayudará a encontrar trabajo o vivir - Dijo con mala gana antes de recostarse en la cama. Cogió la pulsera que tenía en la mesilla y suspiró - Igual que las promesas Ryuu.

Esa noche tampoco cenaría, no quería moverse de la cama. Simplemente trató de quedarse dormido pensando en la nada.


Ryuu llegó por la tarde al aeropuerto de narita cerca de Tokio. Después de coger sus maletas pidió un táxi, tenía que ir a la oficina inmobiliaria para que le llevaran a su apartamento.

Antes de que se hiciese de noche, ya estaba mudándose a su apartamento. Había otra casa justo al lado de la suya a la que estaban llevando cajas, pero él solo tenía una maleta. Se preguntaba si tan poco planificado lo había hecho, tendría que salir a comprar al día siguiente, preparar su curriculum y buscar trabajo.

- Vaya... Esto no va a ser fácil - Se dijo a si mismo mientras abría la puerta para entrar en el apartamento.

Cuando pasó la maleta e iba a cerrar la puerta, el mismo chico que se acercó a Yuuki llamó a la puerta de Ryuu de forma tímida, preguntandose si ese vecino tendría también las malas pulgas del otro.

- ¿Se puede? - Dijo un shunta con la voz algo débil.

- Adelante - Dijo Ryuu y le abrió la puerta con una sonrisa.

Shutna volvió a ofrecer una bolsa de papel marron oscura mientras hacía una reverencia.

- Vaya parece que nos hemos mudado a la vez - Dijo Shunta con una pequeña sonrisa en su rostro- Soy Shunta, y me acabo de mudar al piso de al lado.

- Yo soy Ryuu Takada, también me acabo de mudar - Dijo con una sonrisa cogiendo la bolsa- Lo siento, acabo de venir de Estados Unidos y aún no me ha dado tiempo a instalarme ni a comprar detalles para mis vecinos.

- No te preocupes Ryuu - Le dijo Shunta sonriendo- Con la amabilidad me basta, y creo, que te puedes ahorrar el regalo del vecino de la esquina. Antes traté de saludarlo, no me dijo ni su nombre ni cogió mi regalo.

Ryuu se quedó mirándo a Shunta y se asomó a la puerta a ver la puerta de la esquina que todavía tenía la bolsa de papel enfrente y sin abrir.

- Que maleducado - Dijo Ryuu sacudiendo la cabeza.

- Es posible que estuviese cansado, no tenía buena cara y sus ojos estaban tristes... - Dijo Shunta como observación y volvió a sonreír - Mañana lo volveré a intentar con él.

Ryuu miró la puerta mientras pensaba en si debía ir él a saludarle o no. Pero sacudió la cabeza cuando Shunta pasó una mano por delante de su cara saludando otra vez.

- Te has quedado embobado Takada-kun - Dijo con una amplia sonrisa.

Ryuu le sonrió de la misma forma amable que él contrario hacia consigo mismo.

- Estaba pensando en salir a comer algo. Acabo de llegar a japón y tengo que instalarme. - Echó una mirada al interiro de su apartamento que solo tenía la maleta.

- Si quieres puedes venir a comer a mi piso, si quieres mañana podemos ir a investigar un poco el barrio juntos. - Se ofreció el contrario y miró a su piso - También podríamos ir a saludar al vecino misterioso vecino juntos.

Ryuu apreciaba lo sociable que era Shunta, iba a ser su primer amigo en la ciudad. Era genial poder llevarse bien con alguién nada más llegar.

- ¿Estás seguro de que no soy ninguna molestia para ti? - Le dijo mientras se pasaba una mano por la nuca algo avergonzado.

- Para nada - Le tomó la mano y se encaminó hacia su casa otra vez.

Ryuu cerró la puerta tras de si y guardó las llaves en su bolsillo. Shunta tiraba de él hacia su propia casa y los dos entraron en esta. Tenía cajas por todos lados, parecía que solo hacía una hora o dos que había llegado ahí, y ya estaba invitándole a cenar. Se sintió algo culpable por ello.

- Puedes sentarte donde pilles, si hay sitio - Bromeó Shunta que sacó un par de bols de ramen instantáneo. Luego de una caja sacó una olla eléctrica de agua y vertió agua en ella para calentar.

- Perdona por darte tantas molestias, de verdad no era necesario - Dijo Ryuu que se sentó en el suelo cerca de la mesa que había en el centro del apartamento. Encima de una de las estanterías había una foto. Se levantó y miró la foto curioso.

Era una foto de dos chicos, parecían adolescentes, uno era Shunta y el otro parecía un amigo cercano. Shunta tenía el brazo del contrario por encima y los dos sonreían. Le recordó a la foto que tenía en la cartera de él con Yuuki.

- ¿Te gusta? - Preguntó Shunta mirándo a Ryuu que aún sostenía la foto - Se llama Ueno y es mi novio.

Ryuu parpadeó un par de veces. Le sorprendió la facilidad con la que Shunta hablaba de su novio. No sabía que en Japón ya no estaba tan mal vista la homosexualidad, el país había avanzado desde que él se marchó.

- Hacéis una buena pareja - Asintió Ryuu mientras dejaba la foto en su sitio con una sonrisa.

Shunta volvió para vigilar el agua mientras se mordía el labio inferior. Tenía cierta curiosidad sobre él contrario, pero no sabía si debía hacer preguntas, así que, se limito a hablar de sí mismo simplemente.

- Mi familia tiene un restaurante, así que estudié economía y administración, también cocina, para algún día hacerme cargo de él restaurante. - Dijo mientras echaba el agua en los bols y los tapaba. Luego volvió al salón para esperar con los palillos encima de los bols - Me acabo de independizar y espero que pronto Ueno y yo podamos vivir juntos.

- Vaya... Parece que lo tienes todo bastante pensado - Sonrió Ryuu y después miró los bols. Si se dedicaba a la hostelería entendía que fuese tan sociable de primeras, era un negocio que se le daría bien.

- ¿Y tú? Dijiste que acababas de llegar a Japón, pero pareces japonés - Le señaló con un palillo tratando de averiguar algo sobre su compañero.

- La verdad es que soy japonés. Cuándo era pequeño vivía aquí, pero a los 7 años me mudé a estados unidos. He estudiado ingeniería y ahora he regresado. - Resumió y se mordió el labio inferior dudoso si debía decir algo más.

Ese simple gesto no pasó desapercibido para el observador Shunta, que sonrió levemente mientras movía la cabeza de un lado a otro.

- ¿Por qué no buscaste trabajo allí? Estarías más cerca de tu familia.

Ryuu cogió los palillos antes de contestar. Abrió el bol y se puso a mover su contenido. Shunta le imitó y después pudo apreciar coo Ryuu echaba la cabeza hacia atrás.

- Verás, tengo que encontrar a alguien.

Shunta empezó a comer mientras le observaba. Era una mirada inquisitiva que le instaba a seguir hablando sobre esa historia.

- Cuándo era pequeño tenía un gran amigo. Su nombre era Yuuki, y prometí que nos casaríamos. - Ryuu comenzó a sonrojarse y suspiró mirándo hacia la comida - Sé que es una tontería, pero, al menos quiero encontrarle, saber que todo le va bien. Le prometí que volvería a por él. Pero sus padres murieron, el fue a servicios sociales... Y ahora solo pienso en encontrarle.

- Es una bonita historia Takada-kun - Le sonrió el contrario mientras comía del ramen - Espero que lo encuentres, seguro que te está esperando.

- No pierdo la esperanza de que así sea - Susurraba comenzando a comer. En su cabeza había imaginado el encuentro con ese chico bajito y lindo, que los dos se abrazaban. Pero no sabía si quiera si seguía vivo.

Los dos pasaron algo de tiempo hablando de sus familias. Contando anécdotas de cuando eran más jóvenes o lo que habían vivido. Se estaban haciendo amigos con bastante facilidad. Sin saber, que en la habitación de al lado, Yuuki miraba aun la pulsera, con lágrimas en los ojos y una fuerte presión en el pecho.

- Es tu culpa Takada. - Dijo una vez y dejó la pulsera en la cómoda. No se atrevía a deshacerse de ella. Era algo que tenía de él, algo que le recordaba a él y cuánto lo odiaba, aun así, no podía simplemente tirarla.


sábado, 16 de noviembre de 2019

Yuki Kashiwagi no se gradúa de AKB48 aunque tiene 30 años.


La veterana miembro de AKB48, Yuki Kashiwagi quiere hacer saber a todos que la edad no es más que un número.

Yuki ha sido miembro de AKB48 desde hace más de 10 años, una eternidad para las idols femeninas. Durante el intermedio del "Best Hit Kayosai 2019" hubo rumores sobre que Yuki iba a hacer una gran anuncio. Naturalmente, los fans se preguntaron si ella iba a anunciar su graduación del grupo. Afortunadamente para los fans, eso no va a pasar todavía.

Yuki declaró que no planea graduarse del grupo hasta que haya pasado los 30 años. AKB48 nunca ha tenido una miembro de 30 años, ella quiere hacer todo lo posible para conseguir esa meta. Yuki dijo que sigue enamorada de AKB, y de ser una idol, pero también odia los anuncios de graduación.

En Diciembre de 2006 Yuki se unió al grupo como miembro de la tercera generación de AKB48. En cada elección del sembatsu siempre ha estado dentro de las 16 elegidas. Ella ha estado dentro del top 5 desde hace ya 8 años.

Creo que todos tenemos una gran esperanza de poder apreciar a Yuki hasta que cumpla los 30 años el 30 de Julio de 2021.